Ramón J. Sender

08.05.2018

Réquiem por un campesino español. Modelo de comentario.

Cuando no quedaba nadie en la plaza, sacaron a Paco y a otros dos campesinos de la cárcel, y los llevaron al cementerio, a pie. Al llegar era casi de noche. Quedaba detrás, en la aldea, un silencio temeroso. 

El centurión, al ponerlos contra el muro, recordó que no se habían confesado, y envió a buscar a mosén Millán. Éste se extrañó de ver que lo llevaban en el coche del señor Cástulo. (Él lo había ofrecido a las nuevas autoridades.) El coche pudo avanzar hasta el lugar de la ejecución. No se había atrevido mosén Millán a preguntar nada. Cuando vio a Paco, no sintió sorpresa alguna, sino un gran desaliento. Se confesaron los tres. Uno de ellos era un hombre que había trabajado en casa de Paco. El pobre, sin saber lo que hacía, repetía fuera de sí una vez y otra entre dientes: «Yo me acuso, padre..., yo me acuso, padre...». El mismo coche del señor Cástulo servía de confesionario, con la puerta abierta y el sacerdote sentado dentro.

El reo se arrodillaba en el estribo. Cuando mosén Millán decía ego te absolvo , dos hombres arrancaban al penitente y volvían a llevarlo al muro. El último en confesarse fue Paco.

-En mala hora lo veo a usted -dijo al cura con una voz que mosén Millán no le había oído nunca-. Pero usted me conoce, mosén Millán. Usted sabe quién soy.

-Sí, hijo.

-Usted me prometió que me llevarían a un tribunal y me juzgarían.

-Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer? Piensa, hijo, en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás.

-¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo? Nosotros no hemos matado a nadie. Diga usted que yo no he hecho nada. Usted sabe que soy inocente, que somos inocentes los tres.

-Sí, hijo. Todos sois inocentes; pero ¿qué puedo hacer yo?

-Si me matan por haberme defendido en las Pardinas, bien. Pero los otros dos no han hecho nada. 

Paco se agarraba a la sotana de mosén Millán, y repetía: «No han hecho nada, y van a matarlos. No han hecho nada». Mosén Millán, conmovido hasta las lágrimas, decía:

-A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente. Lo permitió de su propio hijo, que era más inocente que vosotros tres.

Ramón J. Sender, Requiem por un campesino español


1. Contextualización del fragmento en la época y en el movimiento al que pertenece el autor y su obra.

En este apartado tenéis que citar la obra en la que se inserta el fragmento, encuadrarla en la época y movimiento del autor, y sin olvidar, dónde se encuentra dentro del bagaje cultural del autor.

2. Comentario de la estructura externa e interna de la obra y localización del fragmento.

Este fragmento pertenece a la novela Réquiem por un campesino español , escrita por Ramón J. Sénder como rememoración de los conflictos sucedidos en España en el primer tercio del siglo XX y a su vez, como reflexión sobre temas que afectan a la propia existencia y naturaleza del hombre. Concretamente en este pasaje se relatan los momentos previos a la muerte de Paco el del molino, acercándose a la tragedia final de la obra.

La estructura externa de la obra presenta la particularidad de no encontrarse dividida en capítulos ni episodios, sino en secuencias narrativas que se alternan entre el momento presente, en las que Mosén Millán recuerda los hechos acontecidos en la vida de Paco en un breve periodo de media hora mientras espera en la sacristía la hora de la misa de réquiem de este; y las secuencias del pasado que abarcan un lapso de unos veinticinco años, la vida de Paco el del Molino de principio a fin ("¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo?"). De ahí, que se considere una estructura cerrada, pues muere Paco, y la narración termina con su misa de réquiem.

Internamente, a pesar de la alternancia narrativa, se guarda una coherencia puesto que las escenas se ordenan de manera lineal. Para diferenciar los pasajes del presente de los del pasado, se hace uso de la técnica denominada analepsis en la que Mosén Millán recuerda momentos anteriores en la línea temporal. En total hay nueve secuencias en presente y ocho en pasado, de las cuales podemos situar este fragmento en la última parte del pasado, la confesión y ejecución de Paco y otros dos campesinos ("El centurión, al ponerlos contra el muro, recordó que no se habían confesado"). Como hilo conductor para la alternancia de escenas presentes y pasadas, se hace uso del romance que canta el monaguillo acerca de la vida de Paco el del molino.

Este fragmento, por tanto, pertenece a la parte final de la obra ("y van a matarnos), en la que las secuencias se narran de manera más ágil. A partir de este pasaje, la cronología se hace más concreta y se desencadenan los hechos de manera más rápida hacia el desenlace trágico final.

Aunque en ningún momento se hace alusión explícita a que pueden relacionarse con los hechos históricos acaecidos en el verano de 1936, pronunciamiento del general Franco; la novela relata los hechos históricos de los que fue partícipe el propio autor. Dándoles a estos, una contraposición del carácter idílico que aparecía en las primeras escenas de la obra, y que en este final, adquieren cierto cariz dramático ("Quedaba detrás, en la aldea, un silencio temeroso.").

3. Tema o temas del fragmento en relación con los temas de la obra.

Este texto pertenece a Réquiem por un campesino español , obra de Ramón J. Sénder en la que se narran, a través de los recuerdos de Mosén Millán, la vida y muerte de Paco el del molino. El libro intercala secuencias del pasado, la vida de Paco, y del presente, el momento previo a la misa organizada por Mosén Millán por el aniversario de su muerte.

Este fragmento, narrado principalmente en el pasado y en los recuerdos de Mosén Millán, trata en primer lugar, del conflicto político-social de la obra, de la lucha de clases entre pobres y ricos ("Cuando no quedaba nadie en la plaza, sacaron a Paco y a otros dos campesinos de la cárcel, y los llevaron al cementerio"), en concreto, se centra en el momento de la ejecución de Paco el del Molino. Se ve la ferocidad y represión que se estaba teniendo contra los republicanos de la aldea ("Cuando mosén Millán decía ego te absolvo , dos hombres arrancaban al penitente y volvían a llevarlo al muro."), por parte del régimen de los señoríos. Y cómo la Iglesia era la que mantenía tan solo el orden moral ("Piensa, hijo, en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás.").

Podemos además apreciar, el conflicto moral donde ambos protagonistas se oponen. Paco como representante simbólico del pueblo español ("¿Qué he hecho yo? Nosotros no hemos matado a nadie."), donde prima la valentía, la sencillez y su sentido de la justicia, propiamente dicho. Sin embargo, Mosén Millán representa una personalidad más compleja, acepta el estado de la sociedad a pesar de verla como injusta ("Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer?"), pero siempre predicando la comprensión y esperanza cristiana, con una conciencia de culpabilidad que lo abate ("Mosén Millán, conmovido hasta las lágrimas").

En esta obra, Sénder trata temas con gran significado político y social, pues refleja las condiciones de vida de gran parte de la sociedad española en el primer tercio del siglo XX.  Además, es una historia con un gran contenido moral, donde los dos protagonistas reflejan las fuerzas que se enfrentaron durante la Guerra Civil española.

4. Técnica narrativa en el fragmento y relación con la técnica de la obra.

El fragmento citado, perteneciente a la obra Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sénder, nos muestra el punto de vista central de la novela, un narrador omnisciente aparentemente neutral que no acerca por momentos a las sensaciones y pensamientos de los propios personajes ("envió a buscar a mosén Millán. Éste se extrañó de ver que lo llevaban en el coche del señor Cástulo.").

En este caso, la narración se hace en tercera persona del singular de manera omnisciente y en estilo indirecto ("Sí, hijo. Todos sois inocentes; pero ¿qué puedo hacer yo?"), remitiendo a los recuerdos de Mosén Millán.

En cuanto al espacio, la crítica ha querido encuadrar a la novela en Alcolea de Cinca, sin embargo, el universo del autor forma una geografía imaginaria en la que se integran los lugares más significativos de su vida, formando un Aragón mítico.

Por eso, el espacio en Sénder responde a una síntesis poética, que toma el camino de "mito" propio de la épica o tragedia. Este fragmento se desarrolla a las afueras del municipio donde vivía Paco el del molino, y donde se produce su muerte ("a Paco y a otros dos campesinos de la cárcel, y los llevaron al cementerio"), lugar que remite simbólicamente al calvario, en relación con la muerte de Jesucristo, coincidencia con las tres personas que son juzgadas, y en el campo santo, donde Mosén Millán recuerda y remite a través de su diálogo ("A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente. Lo permitió de su propio Hijo, que era más inocente que vosotros tres.").

El tiempo general de la historia es lineal, va desde el nacimiento de Paco, pasando por su bautizo y boda, hasta llegar a su muerte ("¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo?"), momento en el que se encuadra este fragmento. Destaca la forma en que se narra de manera más detenida su vida más temprana, mientras que, a medida que avanza la historia, los acontecimientos se desencadenan de manera más rápida.

A lo largo de la novela hay dos planos temporales internos: la acción próxima y el pasado remoto. Este fragmento pertenece al segundo plano, se trata de una evocación analéptica de uno de los personajes principales, Mosén Millán, recordando los momentos principales de la vida de Paco. En este caso, evoca a Paco, como antihéroe ("Si me matan por haberme defendido en las Pardinas, bien. Pero los otros dos no han hecho nada."), subrayando sus ideales, enmarcándonos así la historia dentro de un tiempo histórico real, el inicio de la Guerra Civil española.

La obra de Sénder, frente a la sencillez de su lenguaje, destaca por la complejidad de su técnica narrativa, donde se intercalan distintos tiempos y narradores, que combinan distintos puntos de vista ante una misma realidad social que se encontraba enfrentada y que desembocaría en el enfrentamiento bélico que duraría tres años, la Guerra Civil.

5. Análisis y comentario de los personajes del fragmento y su funcionalidad dentro de la obra.

Dentro de la obra de Sénder, los personajes aparecen bien clasificados social, moral y económicamente, siguiendo la clasificación estamental en la que se encuentra enmarcada la obra.

En primer lugar, hay que destacar la importancia de los dos personajes principales: Paco el del Molino y Mosén Millán, presentes en dicho fragmento. Paco es el héroe ("Si me matan por haberme defendido en las Pardinas") y a la vez víctima ("Usted sabe que soy inocente"). Su rasgo más destacado es su deseo de la justicia, que le lleva a cabo una actividad política donde quiere eliminar todo tipo de injusticias. Es un personaje que destaca por estar bajo la sombra de un sino trágico que se anticipa desde el inicio de la obra y su muerte es el fin de la esperanza para la propia aldea ("Quedaba detrás, en la aldea, un silencio temeroso.").

Por otro lado, Mosén Millán es el personaje central de la obra, gracias al cual conocemos la existencia de Paco a través de sus recuerdos durante la espera de la misa de réquiem de este. A pesar de parecer un relato enmarcado, asistimos al examen de conciencia de un hombre débil, víctima de su formación y sus creencias ("Mosén Millán, conmovido hasta las lágrimas, decía: -A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente."), que tras sus acciones contra Paco, sirviendo de apoyo a los ricos ("El coche pudo avanzar hasta el lugar de la ejecución. No se había atrevido mosén Millán a preguntar nada."), el pueblo lo abandona dejándolo en soledad durante la misa de réquiem de Paco.

En última instancia, cabe destacar el personaje de Cástulo, representante de las clases acomodadas. Pertenece al grupo de los victimarios. Su modo de colaborar es prestando su coche para la confesión antes de la ejecución de Paco y los dos campesinos ("El mismo coche del señor Cástulo servía de confesionario, con la puerta abierta y el sacerdote sentado dentro."), no siente piedad jamás por las atrocidades que están ocurriendo dentro de la trama principal. Se le define en la obra con un carácter fuerte y como "ni amigo ni enemigo", pero siempre al lado de los privilegiados y el poder.

En definitiva, los personajes de la obra encarnan los estamentos sociales de su tiempo, y adquieren un comportamiento propio de la época. Los personajes son seres vivos, además de símbolos: los terratenientes, el campesinado y los grupos marginados, y en último lugar, el clero como unión entre ambos, representado por Mosén Millán, que lejos de ejercer de puente entre amos, no se decanta por definirse a favor de los más débiles, quizás por miedo a que sus intereses sociales, económicos y morales se vean reducidos.

6. Análisis y comentario del lenguaje y el estudio del fragmento en relación con la obra a la que pertenece.

El estilo de Sénder suele ser directo, sencillo, conciso y natural, donde la novela de Réquiem por un campesino español , muestra la eficacia y agilidad de su técnica narrativa.

En el fragmento podemos destacar la importancia que adquieren las partes narrativas, donde se hace palpable una actitud de proximidad y compenetración con los personajes y las situaciones (" Uno de ellos era un hombre que había trabajado en casa de Paco. El pobre, sin saber lo que hacía, repetía fuera de sí una vez y otra entre dientes: «Yo me acuso, padre..., yo me acuso, padre...»."), el autor pretende darle así una fuerza dramática a la obra, donde pretende que surja en el receptor de la misma, cierta empatía con lo que quiere mostrar.

No hay que olvidar que la parte dialogada es la más importante, predominantemente breves. Este fragmento pertenece al momento anterior al fusilamiento de Paco, donde el diálogo se intensifica dándole un mayor dramatismo a la acción ("En mala hora lo veo a usted - dijo al cura con una voz que mosén Millán no le había oído nunca."), e introducidos en general con la técnica tradicional de un verbo dicendi.

En cuanto al vocabulario que aparece a lo largo de la obra destaca el de tipo religioso ("sotana", "confesionario"), aragonesismos ("mosén"), frases hechas (""A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente.") o expresiones en la conversación ("En mala hora lo veo"), que le dan a la obra cierto acercamiento a la realidad social que nos quiere mostrar.

Gracias al empleo de este estilo, Sénder ha permanecido en la literatura, por convertir su estilo en arte, mediante una denuncia hacia unos hechos acaecidos de manera real, y que él mismo presenció en primera persona. Réquiem por un campesino español es una historia que emociona, que nos presenta una visión que quedará en el tiempo de lo que fue, para muchos, la guerra civil española y el régimen franquista. Todo ello enmarcado bajo un mensaje directo y breve, sabiendo que este adquiría una fuerza brillante para llegar al público.