Romanticismo

09.03.2018

Vivimos en un mundo lleno de avances tecnológicos que alimentan nuestro ego y nos hacen creer que somos invencibles, casi dioses. Miramos hacia el pasado sin respeto y olvidamos esa deuda que todos tenemos con aquellos que antes tuvieron el valor de vivir y de mostrarnos con sus obras, buenas o malas, el mejor camino a seguir. Nos alejamos de esos valores espirituales que definen la esencia humana reflejo de lo divino, y nos alimentamos absurdamente con "flores de loto" que nublan nuestros sentidos. 

Pido perdón por tanta locura, por esa ignorancia aceptada como una verdad inamovible, por esa falta de magia tan real pero tan inalcanzable para la mayoría, por esa pobre fe en el ser humano, por esa ausencia de altruismo, por esa indiferencia hacia la vida y sus misterios, por ese apego a lo que en realidad no vale nada, por esas cadenas consentidas que anulan la libertad más preciada. 

No me importa el rechazo ni la incomprensión; ser diferente será mi bandera y mi orgullo. Escribiré con amor mi propia canción de embrujo que llevará algún día a ti. En algún lugar remoto de tu corazón se acompasa con el mío y reclama ansioso lo que es suyo por derecho. Mientras tanto, miro el reflejo de la luna en el mar de mis deseos y beso tus sueños de la noche con amor ardiente y puro. 

Estela Vásquez, alumna del IES Las Llamas (Santander).