Modos del discurso. Conceptos claves y rasgos lingüísticos.

20.05.2018

LA NARRACIÓN

Es la modalidad textual que se utiliza para relatar unos hechos que suceden en un espacio y tiempo concretos a unos personajes determinados. En la narración domina el estilo verbal, es decir, la acumulación de acciones. Es un tipo de discurso temporal. 

La narración se puede clasificar en:

- Narración no literaria. Cuando el objetivo final es informar y hacer partícipe al destinatario del conocimiento de determinados hechos.

- Narración literaria. Se caracteriza por narrar hechos y, además, tener una finalidad artística.

  • Rasgos lingüísticos de la narración.

La finalidad principal de la narración es relatar unos hechos, por lo que predomina una función referencial del lenguaje, que se puede combinar con la expresiva y la poética. Esta finalidad condiciona los rasgos lingüísticos de la narración, que son los siguientes:

1. Persona gramatical. Dependiendo del tipo de narrador.

- Narrador externo: 3ª persona del singular.

- Narrador interno: protagonista (1ª persona del singular) o secundario/testigo (1ª/3ª persona del singular). 

2. Estilo narrativo: empleo del estilo directo o estilo indirecto.

3. Clases de verbos: es frecuente el uso de verbos de acción (trabajó) y de movimiento (habían regresado) que hacen avanzar la acción. También se emplean verbos de pensamiento (creerá) o de habla (dijerais) para introducir las palabras de los personajes.

4. Formas verbales del pasado: pretérito perfecto simple (cantó) o pretérito perfecto compuesto (he cantado), pretérito imperfecto (cantaba), presente histórico (Colón descubre América en 1492).

5. Estructuras sintácticas compuestas. Oraciones coordinadas y subordinadas, para establecer relaciones entre los hechos narrados.

6. Modalidad oracional enunciativa, porque se ofrece información sobre unos hechos.

7. Uso de conectores discursivos, que ayudan a la organización del relato y a relacionar sus partes.

8. Abundancia de complementos circunstanciales: CCL (espacio donde suceden los hechos) y CCT (momento en el que suceden los hechos).


LA DESCRIPCIÓN 

Según la RAE, describir es representar a personas o cosas por medio del lenguaje, refiriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias. Por ello, la descripción es la modalidad textual mediante la cual se representan los rasgos y cualidades de los objetos, personas o lugares de forma ordenada, detallada y precisa.

La modalidad descriptiva es frecuente en todos los ámbitos de uso de la lengua. Por ejemplo, en el ámbito académico la encontramos en entradas de enciclopedias o manuales; en el ámbito de la vida cotidiana está presente en conversaciones, actas, etc.

Se establecen dos clases de descripciones en función del punto de vista del emisor sobre lo descrito:

-. Descripción objetiva. Se presentan las cualidades del elemento descrito de forma veraz y precisa. Son frecuentes estas descripciones en tratados científicos o guías de viaje, cuya finalidad es referenciar la realidad.

-. Descripción subjetiva. Su finalidad es estética y en ella predomina la función poética. La reproducción de lo descrito pasa por el filtro del escritor; no intenta reproducir con fidelidad la realidad, sino ofrecer su visión personal.

  • Rasgos lingüísticos de la descripción.

La finalidad de la descripción es representar una realidad, por lo que predomina la función referencial, que se refleja en las siguientes características lingüísticas.

· Estilo nominal. En las descripciones predominan los sustantivos y los adjetivos. Los adjetivos pueden ser especificativos (necesarios para la delimitación del contenido de un sustantivo) y explicativos o epítetos (unidos al sustantivo como mero adorno estético). Por otro lado, los adjetivos valorativos son frecuentes en las descripciones subjetivas, y los no valorativos, en las objetivas.

· Clases de verbos. Aparecen, por regla general, pocos verbos, debido a que las descripciones son atemporales. Interesa más el marco espacial que el temporal. Ls verbos que aparecen suelen ser existenciales (haber, ser...) o de estado (estar, permanecer...), que sirven como enlace entre el elemento descrito y sus cualidades. También, pueden aparecer de acción (trabajó...) o de movimiento (regresó...).

· Formas verbales. Normalmente aparece el pretérito imperfecto (cantaba) o el presente de indicativo (canto) porque son estos tiempos los que indican aspecto imperfectivo o bien atemporal. Este mismo efecto lo producen las perífrasis de gerundio con verbos auxiliares como estar, andar, ir...

· Persona gramatical. Predominio de la tercera persona del singular, ya que aporta más objetividad, aunque en la descripción subjetiva es frecuente el uso tanto de la primera como de la tercera del singular.

· Estructuras sintácticas sencillas. Predominan las oraciones yuxtapuestas y coordinadas, para no dificultar la comprensión del texto.

· Modalidad oracional enunciativa. Se emplea esta modalidad por su valor informativo.

· Estilo figurado. Se puede recurrir al empleo de metáforas para ofrecer la visión subjetiva del emisor y despertar emociones en el receptor; y comparaciones, para ayudar a explicar conceptos, etc. Pueden aparecer otras figuras como: metonimia, personificaciones, aliteraciones, etc.



LA EXPOSICIÓN

La exposición es la modalidad textual que consiste en la transmisión de la información sobre un tema determinado de manera objetiva y organizada. Esta modalidad está presente en numerosos géneros discursivos vinculados a distintos ámbitos de uso de la lengua.

La exposición se clasifica atendiendo al tipo de público al que va dirigida: 3

-. Exposición divulgativa. Aborda de forma sencilla un tema general para que sea accesible a todo tipo de receptor, tenga o no conocimientos previos. Se evita el empleo de léxico especializado. Aparece en revistas, folletos, guías, etc.

-. Exposición especializada. Ahonda en una materia sobre la que se precisan unos conocimientos previos por parte del receptor. Emplea un lenguaje especializado en el que abundan los tecnicismos.

  • Rasgos lingüísticos de la exposición.

La finalidad de la exposición es transmitir información, por lo que predomina la función referencial. Para lograrlo, los textos expositivos se construyen con rasgos lingüísticos que garantizan la objetividad, el orden y la claridad del texto.

· Léxico específico y monosémico. Destaca el uso de tecnicismos, neologismos y siglas en las exposiciones especializadas. Además, al emplear palabras monosémicas en el texto se evitan casos de ambigüedad.

· Lenguaje denotativo. Uso de la denotación para garantizar la objetividad y claridad.

· Persona gramatical. Empleo de la tercera persona que aporta objetividad al texto. También se emplea la primera persona del plural para incluir al receptor, es el llamado plural de modestia.

· Formas verbales. Suelen aparecer en presente de indicativo con valor gnómico, para indicar que se trata de verdades permanentes y de valor universal. Además, es relativamente frecuente el uso de la pasiva con ser y de construcciones de participio como dicho eso, acabada la reunión...

· Estructuras sintácticas compuestas. Prevalece la oración compuesta, principalmente la subordinada, ya que permite explicar las ideas y enlazarlas. En concreto, oraciones subordinadas adjetivas y circunstanciales, como las condicionales, las concesivas, las consecutivas...

En general, las estructuras oracionales tienden a ser largas, pues el desarrollo de ideas exige una mayor trabazón lógica. Además, uso de oraciones impersonales y pasivas reflejas, que ocultan al emisor y hacen prevalecer la información objetiva e informar sobre un hecho.

· Conectores discursivos. Ayudan a vincular las ideas, los tipos más empleados son: consecutivos (así pues, por tanto, por consiguiente), explicativos (en efecto, si bien, es decir), ejemplificativos (por ejemplo) y concesivos (a pesar de, aunque).


LA ARGUMENTACIÓN

La argumentación es un tipo de escrito que tiene como objetivo a portar razones para convencer al receptor. Se caracteriza por tratar temas controvertidos ante los que el emisor toma una posición. Este tipo de texto se manifiesta en editoriales y artículos periodísticos, en cartas al director, en escritos de carácter filosófico, político, social, económico, etc.

La idea fundamental que se defiende en una argumentación, bien sea una opinión, bien sea un hecho cuya validez se quiere demostrar, se denomina tesis.

La actitud que adopta el emisor puede variar en función de si quiere demostrar unos hechos o persuadir al receptor, actitud subjetiva; o sin embargo, pretende demostrar una hipótesis, la actitud será objetiva.

  • Rasgos lingüísticos de la argumentación.

La finalidad de la argumentación es convencer de una opinión o demostrar un hecho, por lo que predomina la función conativa del lenguaje, frecuentemente combinada con la expresiva y diferentes rasgos lingüísticos que otorgan subjetividad al texto.

· Léxico polisémico. Su empleo favorece que se generen varios sentidos y se cree debate y opinión.

· Estilo nominal. Abundan las palabras que implican valoración por parte del autor e intentan influir en el lector, así se emplean adjetivos calificativos con intención valorativa, que aportan la opinión del emisor, y sustantivos abstractos que remiten a ideas y conceptos.

· Uso del vocativo. Destaca el uso de vocativos para llamar la atención del receptor.

· Persona gramatical. Generalmente, aparece la tercera persona. En ocasiones, la subjetividad del texto hace que el autor se involucre en él, por lo que es frecuente la primera persona, como plural de modestia.

· Clases de verbos. Se emplean verbos de voluntad (quiero) para expresar opiniones, y de pensamiento (creo) y habla (digo) para expresar argumentos.

· Estructuras sintácticas compuestas. Sobresalen el uso de coordinadas y subordinadas que vinculan las ideas del texto. Son muy frecuentes las subordinadas circunstanciales, sobre todo causales, consecutivas, condicionales...

Hay, además, un empleo de formas imperativas y perífrasis de obligación, que se utilizan para incidir directamente en la actitud del receptor.

· Modalidad oracional. Predomina la modalidad enunciativa para aportar información. También aparecen la interrogativa, la exclamativa, la dubitativa  y la exhortativa para hacer al receptor partícipe de la opinión del emisor.

· Conectores discursivos. Los más frecuentes son los que sirven para contraponer ideas, expresar causas y consecuencias, etc. Los más habituales son: contrastivos (pero, en cambio, no obstante...), consecutivos (luego, entonces, por tanto...) y causales (porque, puesto, puesto que, dado que, ya que...).